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Exesposas de fallecido se casan: la sorprendente razón


05 de febrero de 2026 • 21:27

3 minutos de lectura

Gabriela Mantuano

Gabriela Mantuano

Redacción ED.

En Estados Unidos, las exesposas de Douglas Ishii contrajeron matrimonio, nueve meses después de su fallecimiento, con el propósito de simplificar la repartición de la herencia, luego de que el hombre muriera sin dejar testamento, según relataron en una entrevista periodística.

Una muerte inesperada y un problema legal

Douglas Ishii falleció en abril de 2025 a causa de una infección repentina que le provocó complicaciones fatales. Su muerte dejó una situación legal compleja, ya que no había dejado testamento, pese a manejar durante años sus asuntos financieros y los de sus parejas.

Legalmente, la herencia correspondía a Wendy Ishii, de 78 años, con quien Douglas estuvo casado durante 35 años. Sin embargo, desde 2017, ambos se habían separado tras el inicio de una nueva relación del hombre con Deb “Bo” Dimon, de 72 años.

Un año después de la separación, Douglas contrajo matrimonio con Bo. A pesar del cambio en su vida sentimental, Wendy y Douglas mantuvieron una relación cordial, y ella nunca manifestó resentimiento hacia la nueva pareja. Esta convivencia respetuosa continuó hasta la muerte del profesor.

Acuerdo entre las exesposas

Tras el fallecimiento, Wendy y Bo comenzaron a relacionarse con mayor frecuencia. Ambas coincidieron en que la distribución automática de los bienes no reflejaba la voluntad de Douglas. Por ese motivo, Wendy decidió compartir la herencia con Bo, pese a no estar legalmente obligada a hacerlo.

El patrimonio incluía seis propiedades de alquiler, todas registradas a nombre de Wendy. Ella manifestó que dividirlas era “lo correcto” y que correspondía a lo que Douglas habría querido, según declaró posteriormente.

Para resolver el proceso, las viudas acudieron a la oficina del abogado Drake Johnson, quien analizó las alternativas legales para una división equitativa de los bienes heredados.

La propuesta que cambió todo

Johnson explicó que el proceso de separación patrimonial sería largo y complejo. En ese contexto, planteó una alternativa poco convencional: casarse legalmente entre ellas para simplificar los trámites.

Según relató el abogado, la propuesta fue inicialmente planteada en tono informal, pero no generó rechazo. Tras analizarlo, ambas mujeres coincidieron en que el matrimonio ofrecía una solución práctica y legal al problema.

La idea avanzó rápidamente y, con el consentimiento de ambas familias, Wendy y Bo decidieron formalizar la unión.

Una ceremonia simbólica

El 4 de enero de 2026, Wendy Ishii y Deb “Bo” Dimon se casaron en una ceremonia íntima, oficiada por el propio abogado Johnson, con la presencia de familiares y amigos cercanos.

Durante el acto, ambas llevaron consigo un pequeño frasco con cenizas de Douglas, como un gesto simbólico de la historia compartida. Las viudas destacaron que su vínculo no nació de una relación romántica, sino de una experiencia común y un objetivo legal compartido.

Bo declaró que su matrimonio se basa en una historia única, marcada por haber compartido la vida con la misma persona. Wendy, por su parte, afirmó que su prioridad actual es conocer más a Bo, a quien describió como alguien por quien siente aprecio y respeto.

Un caso poco común

El matrimonio de Wendy y Bo no responde a una relación sentimental tradicional, sino a una decisión legal y práctica, poco frecuente pero válida dentro del marco jurídico estadounidense.

El caso ha generado atención mediática por su carácter inusual, al mostrar cómo dos personas optaron por una solución legal consensuada tras la muerte de un ser querido, priorizando equidad, acuerdo y voluntad compartida, en ausencia de un testamento formal.

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