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La rivalidad entre Estados Unidos e Irán se remonta a 1953, cuando un golpe de Estado apoyado por Washington y Londres derrocó al entonces primer ministro iraní, marcando el inicio de una relación conflictiva que se ha extendido por más de siete décadas. El conflicto, que no constituye una guerra formal, se ha desarrollado a través de tensiones políticas, económicas, militares y diplomáticas, principalmente en Medio Oriente.
El golpe de 1953 y la Revolución Islámica de 1979
En 1951, el primer ministro Mohammad Mossadegh nacionalizó la industria petrolera iraní, hasta entonces bajo control británico. Dos años después, en 1953, la Central Intelligence Agency (CIA), junto con el Reino Unido, respaldó un golpe que permitió el retorno y fortalecimiento del sha Mohammad Reza Pahlavi. Este episodio es considerado un punto de quiebre en la relación bilateral.
En 1979, una revolución popular derrocó al sha y dio paso a la República Islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Khomeini. Ese mismo año, estudiantes iraníes tomaron la embajada estadounidense en Teherán y retuvieron a 52 diplomáticos durante 444 días, en un hecho conocido como la Crisis de los Rehenes. Desde entonces, ambos países rompieron relaciones diplomáticas.
Guerra Irán-Irak y sanciones económicas
Entre 1980 y 1988, durante la guerra entre Irán e Irak, Estados Unidos brindó apoyo indirecto al gobierno iraquí encabezado por Saddam Hussein. El conflicto dejó cientos de miles de víctimas y profundizó la desconfianza entre Washington y Teherán.
En 1988, el buque estadounidense USS Vincennes derribó accidentalmente el vuelo civil Iran Air 655, causando 290 muertes. El incidente incrementó las tensiones bilaterales.
Durante las décadas siguientes, Washington impuso sanciones económicas contra Teherán, señalando su presunto apoyo a grupos armados en la región y el desarrollo de un programa nuclear con posibles fines militares.
El acuerdo nuclear y la ruptura de 2018
El programa nuclear iraní se convirtió en uno de los principales focos de tensión. En 2015, bajo la presidencia de Barack Obama, se firmó el Joint Comprehensive Plan of Action (JCPOA), un acuerdo entre Irán y varias potencias mundiales. El pacto establecía límites al enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento progresivo de sanciones.
En 2018, el presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo y restableció sanciones económicas. Posteriormente, Irán incrementó gradualmente su nivel de enriquecimiento de uranio.
En enero de 2020, un ataque con dron ordenado por Washington en Bagdad provocó la muerte del general iraní Qasem Soleimani. Irán respondió con ataques contra bases militares estadounidenses en Irak, elevando el riesgo de una escalada directa.

Conflicto indirecto en Medio Oriente
En la actualidad, no existe una declaración formal de guerra entre ambos países. Sin embargo, mantienen enfrentamientos indirectos en escenarios como Irak, Siria, Yemen y Líbano, donde Irán respalda a diversos grupos armados, mientras Estados Unidos sostiene alianzas estratégicas con países como Israel y Arabia Saudita.
El conflicto se caracteriza por sanciones económicas, presión diplomática, operaciones militares limitadas y disputas sobre seguridad regional. La relación continúa siendo uno de los ejes centrales de la geopolítica en Medio Oriente.
Este sábado 28 de febrero, Estados Unidos lanzó un ataque a Irán que deja hasta ahora más de 50 muertos, según reportes periodísticos. Además de una comunidad internacional preocupada por el impacto que pueda generar este conflicto armado en la región.
