Analía Pinargote guarda en una tarrina decenas de pilas que ya no funcionan. Las acumula sin saber dónde desecharlas de forma adecuada.
Las baterías provienen principalmente de juguetes utilizados por sus sobrinos. Cuando dejan de funcionar, ella evita botarlas junto a la basura común.
Pinargote señala que no ha visto campañas informativas activas de instituciones públicas o privadas que orienten sobre el correcto manejo de estos residuos peligrosos.
Riesgos ambientales y sanitarios de las pilas usadas
Las pilas contienen metales pesados como mercurio, cadmio y plomo, elementos altamente contaminantes para el ambiente y la salud humana.
Según estimaciones técnicas, una micro pila de mercurio puede contaminar hasta 600 mil litros de agua, afectando suelos y acuíferos.
El nivel de contaminación depende del tipo de pila, como alcalinas, de zinc o de carbón, pero todas representan un riesgo si no tienen disposición final adecuada.
Consumo masivo y manejo inadecuado en hogares
Datos del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica indican que en Ecuador se consumen aproximadamente 35 millones de pilas alcalinas al año.
Esta cifra equivale a 2,3 pilas por persona anualmente; en una familia promedio de cuatro integrantes, el consumo ronda nueve pilas por año.
En casi ocho de cada 10 hogares, las pilas usadas son depositadas junto con el resto de la basura doméstica.
Contaminación en rellenos sanitarios
Cuando las pilas se arrojan a la basura común, terminan en rellenos sanitarios donde su cubierta externa se deteriora con el tiempo.
Este desgaste permite la liberación de plomo, mercurio, cadmio, níquel y litio, contaminando suelo, aire y fuentes de agua cercanas.
Según estudios ambientales, la exposición a estos elementos puede causar edemas, daños neurológicos y cáncer de pulmón en seres humanos.
Normativa vigente para la gestión de pilas
En Ecuador, el Acuerdo Ministerial 161 (2012) y la NTE INEN 2534 regulan la gestión de pilas usadas como residuos peligrosos.
Estas normas prohíben su disposición en basura común o cuerpos de agua y obligan a importadores y fabricantes a implementar planes de gestión integral.
Las regulaciones también establecen la creación de puntos de recolección en supermercados y tiendas, además de fomentar el uso de pilas recargables.
Débil aplicación de las disposiciones legales
Pese a la existencia de estas normativas, expertos consultados señalan que no se han implementado políticas públicas sostenidas para su cumplimiento.
La falta de fiscalización, continuidad institucional y campañas permanentes ha limitado el alcance real de las disposiciones legales.
Como resultado, gran parte de la ciudadanía desconoce dónde y cómo desechar correctamente estos residuos peligrosos.
Programas y campañas impulsadas desde el Estado
En noviembre de 2024, el Ministerio del Ambiente presentó un programa de colaboración público-privada para administrar 257 puntos de recolección de RAEE.
Sin embargo, actualmente se desconoce si estos puntos continúan operativos o si el programa mantiene vigencia a nivel nacional.
En 2015, la cartera de Estado impulsó la campaña “Ponte pilas recoPila”, aunque no existen informes públicos sobre sus resultados.
Iniciativas municipales y académicas
Algunos municipios y universidades han desarrollado proyectos propios para atender esta problemática ambiental.
En febrero de este año, el Municipio de Quito instaló y repotenció 20 contenedores especializados para pilas y residuos electrónicos.
En octubre, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) lanzó la iniciativa “Loja Recicla”, enfocada en el manejo responsable de RAEE.
Articulación interinstitucional en Loja
El proyecto “Loja Recicla” fue impulsado por la carrera de Ingeniería Ambiental de la UTPL.
La iniciativa contó con el apoyo del Ministerio del Ambiente, la Fundación Ecolíderes La Cascarilla y la Empresa Eléctrica Regional del Sur (EERSSA).
Su objetivo principal es fomentar prácticas responsables y educar a la ciudadanía sobre el manejo adecuado de residuos electrónicos.
Experiencias previas en Manabí
En Portoviejo no existe actualmente un proyecto activo de reciclaje de pilas o residuos electrónicos.
Entre 2011 y 2015, la Universidad Técnica de Manabí (UTM) ejecutó el proyecto “Ponte Pila con las Pilas”.
La iniciativa fue promovida junto al Gobierno Provincial de Manabí y contó con la participación de unidades educativas.
Resultados y cierre del proyecto
Durante los dos primeros años del proyecto se recolectaron 388.500 pilas usadas.
Con este material se construyó un monumento ambiental en el Parque Forestal de Portoviejo, inaugurado en abril de 2014.
El proyecto concluyó en 2015 tras la eliminación de la asignatura de Medio Ambiente en la facultad responsable.
Aportes del sector cooperativo
La Cooperativa de Ahorro y Crédito Comercio, con sede en Portoviejo, ha realizado campañas puntuales de recolección de pilas.
Estas actividades incluyeron la participación de unidades educativas y ciudadanos.
No obstante, las iniciativas no se mantienen de forma permanente ni articulada con políticas públicas locales.
¿Cómo desechar correctamente las pilas?
Las autoridades ambientales recomiendan separar las pilas del resto de residuos domésticos.
No deben mezclarse con basura orgánica ni reciclable.
Se aconseja guardarlas en recipientes plásticos, secos y con tapa, alejados del calor y la humedad.
Puntos autorizados y advertencias
Las pilas deben entregarse únicamente en puntos de acopio autorizados, como campañas municipales, centros educativos o gestores ambientales.
No deben abrirse ni quemarse, ya que su manipulación incorrecta libera metales pesados y gases tóxicos.
La correcta disposición reduce riesgos ambientales y protege la salud pública.
