El Día Internacional de la Mujer no es solo una fecha en el calendario. Es memoria, historia y conciencia. Es un día para reconocer a quienes abrieron caminos cuando no existían oportunidades, a quienes lucharon en silencio, sin discursos ni pancartas, pero con una fortaleza que marcó generaciones.
Para mí, el 8 de marzo tiene un significado aún más profundo. Ese día también nació mi abuelita Mariana Vélez, una mujer luchadora, valiente y resiliente que hoy ya no está físicamente, pero que dejó un legado que vive en cada paso que doy. Su vida, como la de muchas mujeres manabitas, fue un ejemplo de sacrificio, trabajo y amor incondicional. Fue de esas mujeres que, sin títulos ni reconocimientos públicos, sostuvieron familias enteras con dignidad y carácter.
Ella me enseñó que ser mujer no es sinónimo de debilidad, sino de resistencia. Me mostró que el verdadero valor está en levantarse después de cada caída, en seguir adelante aun cuando el cansancio pesa y en creer en una misma incluso cuando el mundo duda.
El 8 de marzo no es una celebración superficial, es una conmemoración que nos invita a reflexionar sobre los derechos conquistados y los desafíos que aún enfrentamos, como la desigualdad, la violencia y las brechas laborales. Pero también es un día para honrar a las mujeres que nos formaron, que sembraron en nosotras la fuerza y la determinación para soñar más grande.
Desde mi profesión en el mundo de la estética, he comprendido que empoderar también es acompañar. Cada mujer que decide cuidarse, prepararse, estudiar o emprender está ejerciendo su derecho a crecer. La independencia económica, la educación y el amor propio son herramientas de transformación real.
Mi abuelita nació un 8 de marzo, talvez el destino quiso que su vida estuviera ligada a esta fecha que simboliza lucha y dignidad. Hoy la recuerdo con gratitud, entendiendo que muchas de nosotras somos el resultado del coraje de las mujeres que nos precedieron.
Que este 8 de marzo no sea solo flores ni palabras bonitas. Que sea conciencia, respeto y acción. Que honremos a nuestras madres, abuelas, hijas y amigas construyendo un mundo más justo.
Porque el verdadero significado del Día de la Mujer está en la memoria de quienes lucharon antes que nosotras y en la responsabilidad que tenemos de seguir avanzando.
