• 3 minutos de lectura
Científicos de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, y de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, analizaron más de 40 años de datos astronómicos y hallaron evidencia de que la estructura interna del Sol cambia de forma sutil entre un mínimo solar y otro. Los resultados fueron publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
El estudio determinó que incluso pequeñas variaciones en la actividad magnética solar producen cambios detectables en las capas externas del Sol. Cada 11 años, el astro atraviesa un ciclo de actividad magnética y alcanza su fase más tranquila durante el denominado mínimo solar.
Cuatro mínimos solares bajo observación
Para la investigación, los astrofísicos utilizaron datos recogidos por la Red de Oscilaciones Solares de Birmingham (BiSON), integrada por seis telescopios ubicados en distintas partes del mundo. Este sistema permitió monitorear de manera continua las oscilaciones solares durante cuatro mínimos registrados entre los ciclos solares 21 y 25.
El equipo examinó diminutas vibraciones internas generadas por ondas sonoras atrapadas en el interior del Sol. Estas oscilaciones, estudiadas mediante la heliosismología, permiten inferir condiciones físicas debajo de la superficie solar. Se trata del primer análisis comparativo de cuatro mínimos solares sucesivos empleando esta técnica.
Los investigadores buscaron un “fallo” característico en las ondas sonoras asociado a la doble ionización del helio. Además, midieron cambios en la velocidad del sonido en las capas externas y contrastaron los resultados con modelos solares que simulaban variaciones internas leves.
El mínimo de 2008/2009 mostró diferencias significativas
El análisis reveló que el mínimo ocurrido en 2008/2009, entre los ciclos 23 y 24, presentó condiciones internas distintas en comparación con los otros tres períodos evaluados. Ese mínimo es reconocido por haber sido uno de los más prolongados y silenciosos registrados.
Durante ese intervalo, el “fallo” de helio fue significativamente mayor, lo que indica una diferencia estructural real. También se observó una mayor velocidad del sonido en las capas externas del Sol, lo que sugiere presiones y temperaturas de gas más elevadas y campos magnéticos más débiles.
El profesor Bill Chaplin, de la Universidad de Birmingham, explicó que el estudio permitió cuantificar por primera vez cómo cambia la estructura interna del Sol de un mínimo al siguiente. Según indicó, los mínimos más profundos y silenciosos dejan una huella interna medible.
Implicaciones para el pronóstico del clima espacial
Los hallazgos podrían contribuir a mejorar la predicción de futuros ciclos solares. La actividad solar influye directamente en el clima espacial, que incluye explosiones energéticas capaces de afectar la tecnología en la Tierra.
El clima espacial puede provocar interrupciones en comunicaciones por radio, errores en sistemas de posicionamiento global, fallos en redes eléctricas y daños en satélites. Comprender la dinámica interna del Sol resulta clave para anticipar estos fenómenos.
La profesora Sarbani Basu, de la Universidad de Yale, señaló que analizar el comportamiento solar durante períodos de calma permite entender cómo se acumulan los niveles de actividad en ciclos posteriores.
El estudio también destaca el valor de observaciones sísmicas estelares de largo plazo. Chaplin subrayó que futuras misiones como PLATO de la Agencia Espacial Europea podrían aplicar técnicas similares a otras estrellas semejantes al Sol.
BiSON es operado por el Grupo de Sol, Estrellas y Exoplanetas de la Universidad de Birmingham y cuenta con financiamiento del Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas del Reino Unido. La red proporciona monitoreo continuo de las oscilaciones solares y un análisis global del ciclo solar.
