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Babahoyo, capital de la provincia de Los Ríos, aparece como la segunda ciudad más violenta del mundo, según el ranking del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, organización mexicana que mide tasas de homicidios a escala global.
La ciudad registra 166 homicidios por cada 100.000 habitantes, ubicándose solo por detrás de Puerto Príncipe, Haití. Además, Ecuador coloca varias ciudades dentro del listado mundial, evidenciando un problema estructural de seguridad.
Expertos y reportes policiales coinciden en que la violencia responde a varios factores que convergen en la provincia. Estas son cinco claves para entender el fenómeno.
1- Corredor estratégico de narcotráfico
La ubicación de Babahoyo la convierte en un punto logístico fundamental entre el norte del país y los puertos del litoral ecuatoriano.
Las vías que atraviesan la provincia conectan Santo Domingo, Quevedo, Esmeraldas, Manta y Guayaquil, permitiendo el tránsito de mercancías y, según investigaciones, también de droga destinada a exportación.
Sectores rurales y urbanos cercanos funcionan como zonas de paso y almacenamiento temporal de droga y armas, generando disputas criminales por su control.
2- Guerras entre bandas por el control territorial
Gran parte de los homicidios de Babahoyo responde a conflictos entre organizaciones criminales que buscan dominar rutas, barrios y centros de acopio.
Grupos como Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones, junto a estructuras locales, disputan territorios que permiten controlar extorsiones, secuestros y distribución de droga.
La fragmentación de estas organizaciones tras capturas de líderes ha provocado nuevas alianzas y conflictos internos que incrementan la violencia.
3- Factores sociales e impunidad persistente
La violencia también encuentra terreno fértil en zonas con pobreza, desempleo juvenil y limitada presencia estatal, lo que facilita el reclutamiento de jóvenes por bandas.
Analistas sostienen que la percepción de impunidad y debilidad institucional permite que las redes criminales operen con relativa facilidad.
Aunque existen operativos militares y policiales en Babahoyo y la provincia de Los Ríos, los homicidios continúan afectando barrios urbanos y sectores rurales de la provincia.
4- Microtráfico en barrios urbanos
El fenómeno no se limita al tránsito internacional de droga. También creció el microtráfico dentro de Babahoyo, generando disputas por barrios y puntos de venta.
A ello se suman economías criminales como el cobro de “vacunas”, préstamos ilegales y amenazas contra comerciantes y transportistas, aumentando asesinatos selectivos y violencia cotidiana.
5- Más armas y expansión del sicariato
Reportes recientes muestran un incremento de armas ilegales en circulación, facilitando ataques armados y ejecuciones por encargo entre organizaciones criminales.
El sicariato se ha convertido en un método recurrente para resolver disputas internas, castigar traiciones o enviar mensajes entre grupos rivales.
Todo Ecuador en crisis
El fenómeno no es exclusivo de Babahoyo. El analista en seguridad Fernando Carrión sostiene que en Ecuador las economías ilegales mueven alrededor de USD 5.000 millones al año, equivalentes al 4,5 % del Producto Interno Bruto.
De ese monto, estima que al menos un 25 % se reinvierte en actividades delictivas, incluyendo compra de armas, corrupción de funcionarios, sobornos y expansión de estructuras criminales.
Este flujo de dinero —según el experto— alimenta la corrupción, fortalece a las organizaciones criminales y mantiene al país en un ciclo de violencia sin precedentes, impactando especialmente a ciudades ubicadas en corredores logísticos.
