• 3 minutos de lectura
Un estudio desarrollado en Estados Unidos por investigadores del Hospital General de Massachusetts, la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard y el Instituto Broad del MIT y Harvard determinó que el consumo moderado de café con cafeína y té se asocia con un menor riesgo de demencia. Asimismo con, un deterioro cognitivo más lento y una mejor preservación de la función cognitiva.
La investigación, publicada en la revista científica JAMA, analizó a 131.821 participantes del Estudio de Salud de Enfermeras (NHS) y del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS), dos cohortes prospectivas con un seguimiento de hasta 43 años. Esto permitió evaluar el impacto del consumo a largo plazo de estas bebidas.
Resultados principales del estudio
Los investigadores identificaron que el mayor beneficio se observó en personas que consumían 2 a 3 tazas diarias de café con cafeína o 1 a 2 tazas de té. Estos patrones se vincularon con una reducción significativa del riesgo de demencia y mejores resultados en evaluaciones cognitivas.
Del total de participantes, 11.033 desarrollaron demencia durante el periodo de seguimiento. Quienes reportaron un mayor consumo de café con cafeína presentaron un 18 % menos riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con quienes consumían poco o nada.
Diferencias entre café con cafeína y descafeinado
El análisis mostró que los beneficios se asociaron exclusivamente al café con cafeína y al té. El café descafeinado no presentó una relación significativa con la reducción del riesgo de demencia ni con la mejora de la función cognitiva.
Asimismo, los consumidores habituales de café con cafeína mostraron una menor prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo (7,8 %) frente a quienes no lo consumían (9,5 %), además de un mejor desempeño en algunas pruebas objetivas de función cognitiva.
Prevención y enfoque en el estilo de vida
La demencia carece actualmente de tratamientos altamente efectivos una vez que los síntomas se manifiestan. Por lo que la prevención temprana se ha convertido en un eje central de la investigación científica.
En este contexto, factores del estilo de vida, como la alimentación, han cobrado relevancia. El café y el té contienen polifenoles y cafeína, compuestos bioactivos que podrían ejercer efectos neuroprotectores al reducir la inflamación y el daño celular.
Ventajas del seguimiento a largo plazo
Estudios anteriores sobre café y demencia habían arrojado resultados inconsistentes, en parte por periodos de observación más cortos. El NHS y el HPFS permitieron superar estas limitaciones mediante evaluaciones repetidas de dieta y salud cognitiva.
Los participantes fueron evaluados periódicamente en cuanto a consumo de bebidas, presencia de deterioro cognitivo subjetivo, función cognitiva objetiva y diagnóstico clínico de demencia, lo que fortaleció la validez de los hallazgos.
Influencia genética y conclusiones
Los resultados se mantuvieron consistentes incluso al comparar participantes con diferente predisposición genética a desarrollar demencia, lo que sugiere que los beneficios del consumo moderado de café o té podrían ser independientes del riesgo genético.
Los autores concluyen que estas bebidas podrían representar una herramienta complementaria dentro de un enfoque integral para preservar la salud cognitiva, junto con otros hábitos saludables, aunque subrayan la necesidad de continuar investigando los mecanismos responsables de estos efectos.
