• 3 minutos de lectura
El Gobierno de Estados Unidos formalizó este viernes 6 de febrero una nueva serie de sanciones financieras destinadas a restringir la comercialización de crudo iraní.
La medida, anunciada por el Departamento de Estado, se hizo pública apenas concluyó una ronda de negociaciones indirectas entre representantes de ambos países en la capital omaní, cuyo objetivo central era mitigar el riesgo de una escalada bélica en la región.
La ofensiva económica afecta directamente a 15 entidades comerciales, dos individuos y 14 embarcaciones que forman parte de la denominada “flota fantasma”.
De acuerdo con los reportes oficiales, estos activos son piezas clave en la logística para el transporte ilícito de petróleo y derivados petroquímicos de origen iraní.
Esta acción responde a la estrategia de “máxima presión” impulsada por la administración del presidente Donald Trump para frenar el flujo de divisas hacia Teherán.
Negociación en Mascate
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, subrayó que el Ejecutivo mantiene su determinación de reducir las exportaciones energéticas del país persa.
Por su parte, el régimen iraní confirmó que, pese a las nuevas restricciones, las conversaciones para prevenir un conflicto continuarán.
Este encuentro en Mascate representa el primer acercamiento diplomático de alto nivel desde que las tensiones aumentaron tras los ataques a instalaciones atómicas iraníes en junio de 2025.
No obstante, la agenda de ambos países presenta discrepancias fundamentales. Mientras que la delegación de Irán insiste en limitar el diálogo exclusivamente a la reactivación de los acuerdos nucleares y el levantamiento de bloqueos económicos, Washington busca ampliar el espectro de la negociación.
Presencia militar y posturas diplomáticas
Para respaldar su postura, Estados Unidos mantiene un despliegue operativo en aguas del Golfo que incluye un portaaviones y aproximadamente diez buques de guerra. A pesar de este entorno de presión militar, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abas Araqchi, calificó el intercambio en Omán como “positivo”.
Según declaraciones recogidas por medios estatales, el canciller afirmó que las partes lograron intercambiar perspectivas en un ambiente constructivo de diálogo.
En las mesas de trabajo indirectas participaron figuras de la política exterior estadounidense, como el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Araqchi describió este primer contacto como “un buen comienzo” y señaló que existe un acuerdo preliminar para seguir con los encuentros, aunque los detalles logísticos y las fechas exactas se definirán en las próximas semanas por ambas administraciones.
Perspectivas sobre el programa nuclear
El ministro omaní de Relaciones Exteriores, Badr al Busaidi, detalló que el diálogo permitió identificar sectores específicos donde es viable alcanzar acuerdos. En las sesiones también se registró la presencia del almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), lo que subraya la relevancia estratégica de las conversaciones en la residencia oficial de Mascate para la estabilidad regional.
Por otro lado, la Casa Blanca ha sido enfática en que su objetivo final es lograr una “capacidad nuclear cero” para Irán. Las autoridades estadounidenses han advertido que, aunque se explora la vía diplomática, el presidente cuenta con una amplia gama de opciones alternativas en caso de que las negociaciones no prosperen.
